EL OJIPLATIQUISMO O EL ARTE DE ESTAR CON LOS OJOS COMO PLATOS EN MITAD DE LA NOCHE

Búho 2 azul

Como todo el mundo sabe, tengo tendencia al ojiplatiquismo, o, como dice el título, al arte de estar con los ojos como platos en mitad de la noche. Aunque normalmente empleo ese tiempo de oscuridad y absurdidad en crear mentalmente nuevos capítulos para mis novelas, en ocasiones lo que hago es, sencillamente, estar ojiplática.

En realidad, no es para tanto: cuando las personas trabajan a turnos se acostumbran a dormir a horas inusuales y a hacer cosas raras como andar sonámbulas por la calle, obsesionarse en emplear el tiempo en hacer lo que comúnmente se conoce como cosas útiles en vez de dormir y un largo etcétera. A las cuatro de la mañana, diga lo que sea quien sea y como sea, hay que dormir, y no mantener a toda costa la apariencia de un búho trasnochado.

Existe el grave riesgo de querer a toda costa que las tiendas estén abiertas a las  cuatro de la mañana y sandeces por el estilo. Y ya es bastante grave que abran todos los días del año las 24 horas del día para pretender aprovechar el tiempo de ojiplatiquismo nocturno en hacer las compras en el supermercado, y ya no hablemos de ir al centro comerciales ¡a mirar vestidos! ¡Cielos, que estoy hablando de las cuatro de la mañana, las tres en Canarias!

Anoche me acosté a la una y a las seis estaba ojiplática pero con sueño. Mucha gente cree que estás ojiplática porque no tienes sueño, piensas demasiado en problemas o no sientes cansancio físico. Aunque en ocasiones este pudiera ser el caso, no lo es la mayoría de las veces, y, de hecho, hacía tiempo que no caía víctima del ojiplatiquismo hasta hace unos tres días, más o menos, en que empecé, de nuevo, a abrir los ojos a las cuatro o cinco mañana para darme cuenta de que estaba oscuro, tenía sueño y mis párpados se empeñaban en permanecer abiertos.

Como persona práctica que es una, ya tengo varios capítulos nuevos de la cuarta parte de La espada del Lobo en mi cabeza, de algo me había de servir tanto dar vuelta y vuelta en el colchón como una chuleta de ternasco en la parrilla. Esto me consuela, lo de tener capítulos nuevos, me refiero, pues se me disipa la estúpida sensación de haber perdido el tiempo esta noche. Y digo estúpida porque sé perfectamente que estoy en mi derecho a perder el tiempo, pues para algo es mío, y, como dijo Einstein, el tiempo es relativo.

Y ya que hablando del tiempo y de relatividades, quizá la próxima noche que esté ojiplática me lio a buscar un agujero del tiempo de esos…

Acerca de piligonzabar

Escritora que divaga habitualmente sobre misteriosos sucesos acontecidos en la vida real. Mi equipo de redacción y edición queremos advertirles que somos poco serios. Ver todas las entradas de piligonzabar

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