PENSAR TANTO ES MALO PARA LA SALUD

Rodin 003B

Pobres neuronas, todo el día paquí-pallá, sin descanso vacacional ni nada parecido. Y nosotros insistimos en darle vueltas y vueltas a todo. Seguimos intentando darle sentido a todo, creyendo que, si conseguimos analizar todo lo existente, surgirá de la nada algún tipo de revelación mágica, y, ¡por fin!, sabremos el sentido de la vida.

El sentido de la vida es vivir.

Por si alguien no lo sabe todavía.

Lo sabían los cromañones.

Lo sabían los dinosaurios.

Y lo sabían los insectos en el ámbar.

Al parecer, ahora hay que indagar, indagar e indagar. No seremos felices si no descubrimos la causa de que la hierba sea verde.

Los ciervos llevan siglos comiéndola y nunca se lo han preguntado.

Por aquí seguimos pensando por qué, cuándo, el qué, de qué manera. Si el color de la hierba es la clorofila, qué es la clorofila. Quién la puso ahí. A qué dedica el tiempo libre la clorofila. Qué podemos hacer para tener más, más y más clorofila. ¡Inundemos todo con clorofila! Haremos camisetas. Pondremos su foto en tazas de desayuno. Prepararemos una campaña publicitaria. Los políticos hablarán de las ventajas de la clorofila.

Uf, ya no recuerdo quién era la clorofila. Claro, porque cuando pase un tiempo, nadie la recordará. Caerá en el olvido porque, a fin de cuentas, nos importa un bledo que la hierba sea verde.

Ahora, como ya no tiene gracia hablar del color de la hierba, hablemos de las guerras. Siempre hay una, al fin y al cabo.

Pero volvamos al tema que nos ocupa: pensar.

Pensar en exceso funde las neuronas.

Había un pensador sentado en una piedra delante del Pilar, en Zaragoza. Yo lo vi. Tengo pruebas.

Y todo el  mundo se preguntaba en qué estaba pensando.

¿Pensaría en el sentido de la vida?

¿Pensaría en qué habría hecho su mujer para cenar?

¿Pensaría en cómo bajar de la piedra sin llamar la atención?

¿Acaso se estaría preguntando qué pintaba él enfrente del Pilar?

¿Estaría preocupado por su colesterol?

¿Se preguntaba cómo comerse una pizza siendo una estatua?

¿Estaría dándole vueltas a cómo evadir impuestos?

 

Probablemente estaba pensando cómo dejar de pensar. No se puede. Somos humanos. Dejar de pensar es como dejar de comer. Un absurdo.

Pero se puede dejar de dar vueltas a todo.

Y empezar a pensar en vivir.

Por cierto que hoy es el cumpleaños de mi sobrino, ¡felicidades Lorién!

Acerca de piligonzabar

Escritora que divaga habitualmente sobre misteriosos sucesos acontecidos en la vida real. Mi equipo de redacción y edición queremos advertirles que somos poco serios. Ver todas las entradas de piligonzabar

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