APARCA AL LADO DE LA VACA

APARCA AL LADO DE LA VACA

Biescas vacas 111

¿Quién puede imaginar un título tan raro para la entrada de un blog? Seguramente a todo el mundo le viene a la cabeza una vaca rumiando alegremente en una plaza de aparcamiento. O quizá no, quizá los lectores crean que intento meter mi coche en un establo en vez de un garaje. La razón, obviamente, sería locura transitoria.

¿Transitoria?

Bueno, es un decir. En mi caso, cierta alteración neuronal con tendencia caprina no puede decirse que sea muy transitoria que digamos. Más bien habría que hablar de irregularidades de tipo crónico, pero en fin, no he venido aquí para hablar de mi dudosa cordura mental.

Como decía, el título resulta… curioso. Es posible que a nadie le importe dónde aparcar, pero me consta que no es así. La mayoría de la gente en este país tiene pesadillas con el aparcamiento. A veces, las pesadillas son estando despiertos, lo cual es triste.

Salir media hora antes de lo adecuado para ir al trabajo, solo para pasar ese tiempo extra dando vueltas a la manzana, mientras un@ siente que nace en su estómago una úlcera, es sin duda deprimente. La presión arterial alta, los gruñidos a los familiares, la pérdida de pelo, la comedura de uñas, el gasto desmesurado en antiácidos, protectores gástricos de diversos tipos y terapias antiestrés varias, no son convenientes para nadie.

Afortunadamente, solo me sentía graciosa esta mañana.

No, no estoy dando vueltas a la manzana para aparcar, sufriendo por llegar puntual al trabajo, mientras el único sitio libre lo ocupa un cuadrúpedo rumiante doméstico. Estoy escribiendo en mi ordenador y recordando un día que fui con un amigo al monte para hacer senderismo. Un par de labriegos y un tractor fueron los protagonistas de la siguiente conversación:

—¡Hey, deja el chisme y vamos al vermú!

—¡Que deje el chisme! ¡Pues qué gracioso eres! ¿Pues no has llamado chisme a mi tractor nuevo?

—Te falta meterlo en la cama y taparlo con una manta, mentecato.

—A mi mujer no le gustaría.

—No te hagas el difícil, aparca y vamos donde el Sergio.

—Donde el Sergio no, es mejor el jamón donde la Carmen.

—Está bien, pues vamos donde la Carmen.

—Mira que llamarle chisme…

—¿Dices algo?

—No.

—Pues venga, aparca al lado de la vaca.

La vaca en cuestión, impávida, miró el tractor sin asustarse lo más mínimo. Era de imaginar que estaba acostumbrada. Los dos labriegos se fueron camino arriba hacia donde se veían casas y yo me volví a mi amigo:

—¿Vamos donde la Carmen esa? Debe haber algo bueno de picar.

—Sí, vamos. Buena idea.

Y esa es la historia.

La vaca siguió rumiando, por si alguien se lo pregunta.

Aínsa2012 035

Acerca de piligonzabar

Escritora que divaga habitualmente sobre misteriosos sucesos acontecidos en la vida real. Mi equipo de redacción y edición queremos advertirles que somos poco serios. Ver todas las entradas de piligonzabar

2 responses to “APARCA AL LADO DE LA VACA

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