ME VOY A SATURNO

 

Saturno

 

Lo de irme a Saturno es por no irme a una isla desierta, todo el mundo dice que en las islas desiertas no hay bares ni tiendas donde comprar chocolate, aunque lo que realmente me preocupa es que no podría hablar con nadie.

Antes la gente se iba a la Luna, por eso se dice estar en la luna, y se quedaba allí hasta que alguien o algo llamaba su atención en la Tierra y regresaba. Ahora está más de moda irse a Marte, por aquello de comprobar si los marcianos existen, ya que existen serias dudas, en estos tiempos en que la NASA publica  fotos en Internet, de que los marcianos sean verdes, en caso de que los habitantes de Marte existan. Hay teorías diversas sobre la presencia o ausencia de marcianos. Hay quien dice que  se han escondido al ver aterrizar, perdón, amartizar, extrañas sondas y aparatos en la superficie de su planeta. Claro que a lo mejor son invisibles, microscópicos, o, simplemente, no quieran saber nada de los terrícolas.

Dejando a los marcianos con sus problemas de relaciones públicas, a mí me gusta más Saturno, probablemente porque soy capricornio y es mi planeta regente. Sin embargo, el problema de Saturno es que me han dicho que está hecho, entre otras cosas, de hidrógeno. Es decir, que no puedo pasearme por él por más que lo intente. Vaya fastidio. Me hubiera hecho ilusión.

Querer irse lejos, olvidarse de los problemas diarios y tener la sensación de estar a salvo, probablemente pueda conseguirse en una isla desierta, pero la perspectiva de charlar con un guacamayo o sonreírle a un mono selvático no me acaban de convencer. Las islas desiertas tienen un grave inconveniente: están desiertas ( me refiero a desierta de humanos, no de vida).

Bien pensado,  lo de la isla desierta está muy visto, y tampoco  es un viaje tan seguro como parece, pues todos los días aparecen y desaparecen islas de los océanos por causas naturales (mejor no indagar las causas no naturales). Ya sería desgracia aparecer allí y que un volcán o unas olas gigantes me barrieran del mapa con isla incluida. Aunque peor sería irme a la susodicha isla y encontrar una lata de refresco vacía bajo una palmera. O un envoltorio de chocolatina. Vaya mierda de isla desierta, refunfuñaría bastante cabreada.

Tras meditar pros y contras, he cogido algunas cosas útiles (una botella de agua, una chaqueta, un libro y un bocadillo de tortilla de patata) y me he ido a Saturno. Si los astronautas van a la Luna (aunque ahora hay mucha gente que lo duda), y las misiones espaciales a Marte, pues yo me voy a darme una vuelta por mi planeta regente. No creo que me pierda, pues es el único que tiene anillos, aunque me preocupa lo de no poder respirar y no poder andar  por la superficie por aquello del hidrógeno, el helio y no sé cuántos gases tóxicos que pululan por allí.

¿Cómo que está muy lejos? Vaya tontada. Me voy y me voy ahora mismo.

Pasearme por Saturno mientras me recreo en el silencio es bastante raro. Es muy bonito eso de ver estrellas, nebulosas y demás, pero da un poco de miedo. He llegado hace poco y ya me siento sola. ¿Dónde está la gente…? Ah, recuerdo, quería tranquilidad y por eso me vengo a este planeta rodeado de anillos. No son anillos de ponerse en el dedo. Según parece los anillos son de hielo, rocas y partículas en suspensión, girando a toda velocidad. De hecho, giran tan deprisa que el ojo humano no puede percatarse del movimiento. Parecen fijos.

En cuanto a lo de no tener oxígeno, no noto su ausencia, quizá sea que no puedo pensar  en necesidades de oxígeno con una vista tan fantástica como la que tengo en estos instantes.

Que no, que no tengo frío. No sé quién ha preguntado, ni tengo frío ni tengo calor, ni me ahogo ni me enveneno, ni floto ni me hundo.

Si hubiera sabido que nadie iba a creerme, no habría dicho  nada.

Definitivamente, es mucho más seguro irse a Saturno. Se supone que nadie ha estado, así que puedo pasearme por él con comodidad.

Me ha parecido oír un ruido…

Sí, algo ha sonado a mi espalda, voy a investigar.

Ya os contaré, igual existen saturnianos o como se llamen.

Acerca de piligonzabar

Escritora que divaga habitualmente sobre misteriosos sucesos acontecidos en la vida real. Mi equipo de redacción y edición queremos advertirles que somos poco serios. Ver todas las entradas de piligonzabar

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