CÓMO RASCARSE CON ESTILO

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El de la foto es Duncan. Es un toro escocés de pura cepa de las Highlands  y para rascarse no necesita un árbol de gruesa corteza para frotarse contra él en plan oso y mucho menos un rascador de esos de mango largo que se usaban antaño. En realidad, Duncan se rasca de esa forma porque le resulta cómodo y es así como se quita la comezón normalmente.

Cada uno se rasca como quiere. O como puede, explica al reportero, pues es el caso que está siendo entrevistado en estos momentos.

—¿Por qué emplea este método de rascado? —le ha preguntado.

—Muuuu —responde él. Obviamente, los toros no hablan el lenguaje humano, pero el reportero es bastante avispado y entiende que Duncan, desde que descubrió que era una buena manera de hacerlo, se rasca de esa guisa sin cuestionarse ni maravillarse por el método.

—¿Qué opina de los turistas?

—Muuuuuuu  muu.

—Ya, ¿quiere decir que no le incomodan?

—Mu.

Desde luego que no le incomodan, Duncan está acostumbrado a ellos, y  sabe lo que son estos seres porque le hacen fotos desde que era un tierno becerro. A cambio de sus fotos y sus grititos de entusiasmo, a veces recibe algunas zanahorias o manzanas que a las que no hace ascos. En estos momentos, y aunque no sale en la foto, hay varios turistas españoles por detrás del reportero haciendo fotos y admirándose de su cornamenta. (Para aclarar malentendidos, diremos que hablamos de la cornamenta del toro, no del reportero).

—¿Se considera usted orgulloso de su trabajo?

Duncan asiente en sentido afirmativo,  moviendo su enorme cornamenta al hacerlo. Claro que, como todos los toros, Duncan es arrogante, pero es el caso que sabe que es el padre de un montón de terneros y el orgullo del granjero. De hecho, Duncan, cuyo trabajo es hacer terneros, lo hace con bastante entusiasmo.

—Entonces, ¿sus grandes preocupaciones son comer hierba y preñar vacas?

Duncan responde que sí, obviamente, y el reportero consulta sus notas.

—Una última pregunta y le dejo con los turistas: ¿qué supondría para usted tener a otro toro, un rival, en el prado?

Ahora Duncan no contesta, sino que bufa y escarba la tierra con una de las pezuñas delanteras. El reportero da por terminada la entrevista y se va presuroso. Los turistas se están riendo. A Duncan no le importa. Así pues, mientras  descansa en su prado, se deja fotografiar y se rasca.

Y se rasca usando los cuernos, más que nada porque puede.

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Acerca de piligonzabar

Escritora que divaga habitualmente sobre misteriosos sucesos acontecidos en la vida real. Mi equipo de redacción y edición queremos advertirles que somos poco serios. Ver todas las entradas de piligonzabar

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