EL SECUESTRO DEL COMPLEMENTO NOCTURNO

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Con el fin de no alarmar innecesariamente a la concurrencia, aclararemos que el secuestro en cuestión ha sido resuelto y nadie ha resultado herido. Sin embargo, tras leer el título, quizá haya ciertas dudas hacia lo que puede ser o dejar de ser un complemento nocturno. Podría venir a la cabeza alguna imagen de somníferos, almohadas o pijamas, pero no es eso, y menos un  peluche o artefacto para meter en la cama… Y eh… lo sentimos por las mentes calenturientas pero tampoco es un juguete sexual. Ni se trata de un cónyuge, por mucho que complemente adecuadamente en la noche.

En realidad, un complemento nocturno es una persona profesionalmente cualificada, A, que complementa el trabajo nocturno de alguien, B. De ese modo, A es el complemento de B y B el de A.

Hechas estas aclaraciones, lo de ir secuestrando gente no es nada gracioso, por eso lo primero que hemos aclarado al empezar a narrar nuestro asunto es que el complemento nocturno secuestrado se encontraba bien, no le vaya a dar a alguien alguna crisis de ansiedad y nos denuncie a Ross y a mí.

Todo comenzó cuando una tal María, enfermera de profesión, trabajaba una noche con su complemento nocturno habitual, una auxiliar de frondosa melena rubia llamada Elena. Mejor dicho, se supone que tenía que trabajar con ella. Por eso era su complemento nocturno.

Pero es el caso que Elena no apareció.

Cualquiera se hubiera preocupado enseguida, pero ambas, María y Elena,  trabajaban en la planta de Urología de un conocido hospital zaragozano. Y sí, esta información puede parecer intrascendente pero es relevante, ya que , para bien o para mal, es del dominio público que en esa planta suceden cosas extrañas, y no nos  referimos a que suenen los timbres solos, pues eso pasa en todas las plantas del hospital. Cosas extrañas son que haya un agujero negro en el almacén que comunique  directamente con el bar Artigas (la pena es que no siempre está abierto dicho agujero y nadie sabe de qué depende), que a veces  aparezca algún fantasma saxofonista, o, más recientemente, que los utensilios de limpieza decidan que están aburridos y se den el piro. Que le pregunten a Sofía si pasan o no cosas raras en esa planta (https://pilargonzabar.com/2016/08/25/la-mopa-escurridiza/)

De cualquier forma, la enfermera María no pensó en fenómenos paranormales, sino que llamó al móvil de Elena,  que parecía estar apagado o fuera de cobertura y luego a su casa, donde no le cogieron el teléfono. Entonces  preguntó en el guasap del grupo si alguien sabía dónde se había metido su complemento nocturno, obteniendo resultados tan negativos como frustrantes. Finalmente llamó a la supervisora de guardia, que intentó comunicar con Elena sin éxito y acabó explicando que a ella tampoco le habían cogido el teléfono pero que enviaba una sustituta para la  noche.

Entre timbre y timbre, María siguió indagando sin resultado alguno. Estaba muy preocupada. Le habían enviado un complemento nocturno de repuesto que estaba tan perplejo como ella, pero eso, lógicamente, no aliviaba su angustia.

A las tres de la mañana, María recibió un guasap de Elena.

No te asustes —decía el guasap—. Estoy bien pero me han secuestrado. No intentes llamarme o tomarán represalias. Y no llames a la policía. Se pondrán en contacto contigo mañana.

Horrorizada, María llamó al móvil  pero una serena y digna voz en off le dijo que ese número no estaba operativo.

¿Dónde estás? ¿Qué pasa? —preguntó en el guasap, añadiendo emoticonos del grito.

Me han secuestrado las de la UCI. No vengas ni llames o no me soltarán nunca. Ellas se pondrán en contacto contigo.

María intentó de nuevo llamar al móvil de Elena y otra vez le salió la monótona voz en off diciendo nuevamente  que ese número de teléfono no estaba disponible.

—No me lo puedo creer —dijo María en voz alta para sí misma—. ¿Puede mandar guasapes pero no se le puede llamar? ¿Y para qué la secuestran? ¿Se han pensado que es millonaria?

 Su nuevo complemento nocturno la miraba como si  se hubiera vuelto loca. María abrió la boca para explicarle lo que pasaba, pero le sonaba muy tétrico lo de las represalias, y, a fin de cuentas, la historia no parecía muy creíble… Cogió entonces el cuaderno donde estaban todos los teléfonos del hospital y llamó a todas las UCIs mientras el complemento nocturno de repuesto meneaba la cabeza con aire grave y murmuraba que en esa planta estaban eran todas algo inestables y que siempre pasaban cosas extrañas.

Por su parte, María no consiguió respuestas satisfactorias. En la UCI médica le dijeron  que no sabían de qué hablaba y en la quirúrgica que no eran horas de gastar bromas y que si no tenía trabajo ellas sí, de modo que María colgó y siguió trabajando, y a lo largo de la noche, entre lavador y lavador, intentó de nuevo ponerse en contacto con su  perdido complemento nocturno sin conseguirlo.

Según el guasap, se pondrían en contacto por la mañana.

¿Sería cierto?

Continuará…

 

 

 

Acerca de piligonzabar

Escritora que divaga habitualmente sobre misteriosos sucesos acontecidos en la vida real. Mi equipo de redacción y edición queremos advertirles que somos poco serios. Ver todas las entradas de piligonzabar

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