OVEJAS ALGODONOSAS, la verdadera historia.

Ovejas en la mente

He tenido que buscar en los anales del tiempo (mirar en Facebook, vamos), para poder saber cuándo empezó esta historia ovina. La mayoría de la gente lee el blog muy por encima y no se da cuenta de que, poco a poco, se van metiendo algodonosas ovejas en sus subconscientes. De vez en cuando, quiero suponer, alguien se preguntará por qué todas las nubes tienen forma de oveja.

No se trata de una estrategia publicitaria, contra lo que pudiera pensarse a primer golpe de neurona. Se trata de transmisión de pensamiento, algo que suele ocurrir cuando el que tienes al lado piensa mucho en alguna cosa: como un benévolo virus, sus ideas se van aproximando a tu red neuronal; que las adquieras como propias o no, es cosa tuya.

Las ovejas no campan por mi mente como un rebaño despistado. Tampoco tengo, que yo sepa, ancestros pastores (quizá sí y esté aquí disertando absurdamente, pero bueno).

La historia de las ovejas tiene un principio tan sencillo como absurdo. Al parecer, un buen día de diciembre, hace cuatro años según se digna recordarme el Facebook, tuve a bien escribir la siguiente actualización de estado:

Oveja cumple

No sé qué extraña divagación mental me hizo escribir semejante cosa. No tengo ni idea, ciertamente. Puede que si repase lo que escribí hace cuatro años lo recuerde, pero, la verdad, me da igual. El caso es que se acercaba mi cumple y se me debió apetecer una oveja. Claro está que no una oveja de carne y hueso, no creo que pensara ni por un momento en recoger olivas negras por el suelo todo el día ni en sacarla a pastar al parque cercano. Imagino que quería una oveja de peluche. Me parecían monísimas y me siguen pareciendo.

Abreviaré, por aquello que digo siempre de que la gente lee en el móvil y solo les caben dos párrafos, y diré que me regalaron ovejas.

Oh, sí, la gente lee cuando haces una petición y se apresuran a complacerte amable y cariñosamente… Resultado: unas diez o doce ovejas de peluche /otros materiales obsequiadas amorosa y lanudamente por mi cumple.

Y así me encontré con un rebaño.

Muy divertido, diréis, y de hecho la gente se reía mucho cuando abría un paquete de regalo y asomaba otra oveja… El caso es que mis ovejas no eran, ni son, tranquilos e impávidos seres aposentados en un mueble… Mis ovejas son especiales: piensan, balan, algunas hablan, y, desde luego, no tienen respeto por nada. Cotillean tu móvil,  hurgan en la nevera, se meten en Internet, mordisquean el chocolate cuando no miras y se montan una juerga en el salón cuando te vas a trabajar.

Pero son mis algodonosas ovejas.

Por cierto, que se acerca mi cumple… NO MÁS OVEJAS, POR FAVOR, YA TENGO BASTANTES

emoticono tragame tierra ojos azules

Acerca de piligonzabar

Escritora que divaga habitualmente sobre misteriosos sucesos acontecidos en la vida real. Mi equipo de redacción y edición queremos advertirles que somos poco serios. Ver todas las entradas de piligonzabar

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