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TEMPORIZADORES SUICIDAS

Para el que no sepa lo que es un temporizador en primer lugar explicarle que es ese aparatito que te avisa cuando ha pasado un tiempo que le has programado. Yo empleaba los de mi compañera de piso hasta que empezaron a suicidarse.

Esto no pretende ser un relato dramático, me limito a contar lo que sucedió.

Dado que vivo con una persona a la que le gusta cocinar, a nadie debería extrañarle que use estos temporizadores para ir a apagar el fuego cuando las lentejas están listas. La primera vez que llegué a esta casa (recuerda que soy un llavero-ovejo de peluche, ver      https://pilargonzabar.com/2018/05/21/una-oveja-negra-en-mi-mochila/ )

había un aparatito de estos, en este caso digital, que se pegaba con un imán en la nevera. Yo básicamente como ensalada (es virtual, pero en fin), así que no pensaba que me fuera  a preocupar por las vicisitudes de estos chismes, pero veréis lo que pasó:

A la semana de vivir en esta casa, el temporizador se cayó de la nevera y se hizo añicos.

Bueno, diréis, seguro que lo compró en un bazar todo a un euro.

Hasta aquí, aparte de oír las protestas de Pili (Pili es mi compañera de piso, la verdad es que no soy un inquilino propiamente dicho  porque no me cobra y encima me da de comer), no parece haber nada extraño, ¿verdad?

Pues unos días después estaba Pili haciendo un guiso de ternera y al ir a ver cuánto faltaba para apagar el fuego, el nuevo temporizador cayó al suelo, se desarmó y fue imposible armar las piezas por más que lo intentó.

—¡Pero qué está pasando! –gritó, y luego se puso a despotricar, mejor no os cuento.

Este segundo aparato era una especie de esfera aplanada plateada y hacía tic-tac como un reloj, quiero decir que no era digital, pero se rompió igual.

A la semana siguiente el aparato nuevo era un limón, a mí me encantó cuando lo trajo, y duró exactamente quince días.

—¡¿Por qué se suicidan?! –gritaba Pili, desesperada, poniendo en marcha el temporizador del  móvil y dejándolo encima un montón de puerros. Luego, se puso a pelar ajos.

—Se te va a manchar el móvil –me atreví a decir, ya que yo estaba fisgando por la casa, como de costumbre.

—¡Me importa un bledo! ¡¿Dónde quieres que lo ponga?!

Miré alrededor: en la vitrocerámica había una olla y una sartén en funcionamiento, por así decir; la encimera estaba llena de verduras y hortalizas, y, sobre la mesa, que no es muy grande, se amontonaban ajos, especias, una tabla de cortar, varios cuchillos y cucharones, una botella de vino y otro sinfín de utensilios.

—¿Quieres que ordene? –me ofrecí.

—No, gracias. ¡Lo que quiero es que no se suiciden estos chismes!

Los chismes eran los temporizadores, claro.

Y, por supuesto, continuaron suicidándose.

El siguiente fue uno con forma de jarra-termo, y el siguiente un tomate. Hubo más pero estos eran los más graciosos. Ah, sí, uno o dos con forma de huevo.

Pero siguieron arrojándose encimera abajo, o resbalándose misteriosamente hasta el suelo. El caso es que a Pili lo de dejar el móvil por encima de las verduras no le gustaba. Claro que se supone que uno se va a otro sitio y se lleva el móvil, acudiendo a la cocina cuando suena el timbre, pero al final entre ir y venir a dar vueltas al guiso acabas en la cocina sin saber dónde lo has puesto.

Ahora no hay ninguno de esos aparatitos tan divertidos, pero sí que hay un cartel en la nevera donde dice “temporizador” a modo de recordatorio para comprar uno. Mientras, Pili sigue sin saber qué problema tenían esos chismes para irse suicidando tan alegremente.

Mi consejo de hoy: compra los temporizadores al por mayor y envuélvelos en plástico de burbujas para que no sufran daños.

Loki


CUANDO LOKI SE FUE A LOS FIORDOS

 

 

Supongo que a estas alturas todo el mundo sabe quién es el ovejo negro Loki, si alguien lo ignora sugiero lea la siguiente entrada: https://pilargonzabar.com/2018/05/21/una-oveja-negra-en-mi-mochila/

Una vez aclarado quien es Loki (yo no le puse el nombre, aunque me gusta mucho Marvel, está claro que a él también), continuemos con lo que queríamos contar.

Desde que Loki se abrió una página en Facebook se dedica a poner fotos de viajes y chorradas variadas, lo cual me parece estupendo, pues me parece entretenido y prefiero que esté por ahí haciendo fotos que viendo todo el día vídeos en el sofá como hacen algunas otras ovejas que conozco.

El caso es que se metió a internet, buscó un viaje organizado y se fue a Noruega a ver fiordos. Cierto que yo hice lo mismo hace años, pero no soy una oveja-llavero de peluche que puede perderse en cualquier parte. Loki vio preciosos paisajes, respiró aire puro y aseguró a los compañeros de bus del viaje que no tenía frío, ya que, al parecer, le ofrecían mantas y chaquetones de plumas constantemente. Él les aclaró con gran dignidad que, como ovejo, tiene lana de serie.

Aunque hizo un montón de fotos, solo me mandó dos o tres, lo cual es de agradecer, porque luego no sé cuál escoger para enseñar a los amigos. Se lo pasó muy bien y vino encantado del viaje, aunque en una ocasión casi se pierde y sale el bus sin él. Menos mal que es negro, lo vieron enseguida y el conductor no arrancó, si no se lo dejan por Noruega y el pobre no sabe idiomas.

No voy a explayarme más, si quiere que lo haga él.

https://www.facebook.com/pilargonzabar